Hola, soy Elliot Diaz. Si te estoy escribiendo esto es porque creo firmemente que las mejores conexiones nacen de la honestidad y de entender quién está realmente detrás de una pantalla. Mi camino en el mundo laboral no empezó en una oficina ni con un título bajo el brazo, sino a los trece años, impulsado por una curiosidad inmensa y muchas ganas de salir adelante. Vengo de una formación muy diversa donde me tocó aprender el valor del esfuerzo desde la base, pasando por empleos que me enseñaron más sobre la vida y la gente de lo que cualquier libro podría haber hecho. Antes de entender de estrategias digitales, trabajé en call centers de ventas, limpiando autos, siendo mesero en restaurantes, vendiendo seguros de vida e incluso como conductor de plataforma y DJ. Cada una de esas etapas, incluyendo la organización de eventos masivos, me dio una visión única sobre el servicio al cliente y la importancia de la perseverancia.
Con el paso del tiempo y gracias a esa base, logré entrar al mundo de las startups, un entorno que en ese momento era totalmente nuevo para mí pero que me permitió involucrarme de lleno en el ecosistema digital. Tuve la fortuna de colaborar en empresas como Apli, donde me dieron la oportunidad de crecer en el área comercial. Fue ahí donde mi experiencia previa se transformó en conocimiento técnico avanzado. Aprendí sobre marketing digital, SEO, funnels, CRM y automatización de procesos, entendiendo cómo se conecta la comunicación directa con los equipos de operaciones, logística y recursos humanos para que un negocio funcione como una máquina bien aceitada. Pasé de ser un vendedor a convertirme en un especialista en procesos comerciales capaz de liderar expansiones a nivel nacional.
Esa chispa emprendedora que siempre estuvo presente terminó de tomar forma definitiva cuando conocí a Guillermo, un empresario español de alto rendimiento que se convirtió en mi mentor y socio. Juntos logramos levantar Growth Hacking Machine, trabajando desde la Condesa y Polanco en proyectos que abarcan desde sectores comerciales hasta campañas políticas de gran escala. Fue en esta etapa donde pulí mi visión sobre el marketing y, sobre todo, sobre la ética profesional. De Guillermo aprendí que lo más importante es cumplir lo que se promete y entregar resultados reales, porque al final del día, lo que realmente cuenta es la confianza que generas en los demás y la calidad humana con la que haces las cosas.
Mi filosofía de vida y trabajo es muy clara: si yo tengo comida en mi mesa, mi prioridad es asegurar que las personas que colaboran conmigo y mis clientes también la tengan. No entiendo el éxito si no viene acompañado de bienestar en salud y alimentación para todos los involucrados. Para mí, los negocios son un vehículo para que todos estemos bien, y por eso he aprendido a decir que no a proyectos que no se alinean con estos valores. Esta visión me llevó después a liderar divisiones en agencias más robustas como Abago, donde fundamos Marketing Crew Innovations para apoyar a dueños de negocios y pymes que necesitaban digitalizarse urgentemente tras el impacto de la pandemia, ayudándoles a proteger y expandir sus ingresos en un mundo que cambió para siempre.
Hoy en día, después de más de diez años recorriendo sectores que van desde el e-commerce hasta la música y la consultoría comercial, tengo la visión de seguir expandiendo este conocimiento para colaborar con más personas. Me siento agradecido por cada paso, desde aquel joven sin experiencia hasta el profesional que soy ahora, porque cada fracaso y cada acierto me han dado la claridad para crear estrategias comerciales que funcionan para casi cualquier producto o servicio. Mi compromiso es seguir trabajando con la misma pasión del primer día, siempre con la mira puesta en ayudar a los demás a alcanzar su máximo potencial a través de la tecnología y el trato humano. Carpe Diem.